Glendalough, también conocido como la ciudad de las siete iglesias, es uno de los lugares más bonitos que visitar en Irlanda, y es el sueño tanto de los amantes de la naturaleza como de la historia. A poca distancia en coche de Dublín.
Es el sueño de cualquier fotógrafo
Glendalough es la Irlanda con la que sueñas. Es la Irlanda que ves en las películas, sobre todo si una de esas películas es P.S. I Love You. Piensa en lagos impresionantes, antiguas torres redondas y colinas verdes onduladas cubiertas de brezo morado. Piensa en ciervos salvajes, pájaros cantando, bosques llenos de árboles cubiertos de musgo y cascadas espectaculares. Piensa en un lugar que se remonta al año 600 d. C. y que, aun así, sigue ocupando un lugar privilegiado en el corazón de muchos en la Irlanda actual. Glendalough es, sin duda, el sueño de cualquier fotógrafo.
Tiene una piedra mágica curativa
A todo el mundo le encanta un poco de magia, algo de sanación natural y cualquier cosa con una buena historia. La Piedra del Ciervo, en Glendalough, tiene las tres cosas. Es una piedra hueca cuyo significado se remonta a la prehistoria. Se dice que el agua de la piedra tiene propiedades curativas, pero para que haga efecto hay que visitarla en ayunas, antes del amanecer, en domingo, martes y jueves, y en cada visita hay que dar siete vueltas a gatas alrededor de la piedra, con las rodillas descubiertas, mientras se reza. Totalmente factible.
Puedes pedir un deseo en la Cruz de San Kevin
¿Sabías que en Glendalough se puede ver una de las cruces altas más grandes e inusuales de Irlanda? Bueno, ahora ya lo sabes. Lo más sorprendente de esta cruz es que está tallada por completo en un único bloque de granito. También es poco habitual porque, a diferencia de la mayoría de las cruces altas irlandesas, no tiene el círculo perforado. Una leyenda local cuenta que quien consiga rodear con los brazos todo el ancho del cuerpo de la cruz verá cumplidos todos sus deseos. Nada se pierde por intentarlo, ¿no?
El lago que parece una pinta de Guinness
Si te tomas el tiempo (y deberías) de subir hasta lo alto de los senderos que salen del centro de visitantes de Glendalough, serás recompensado con las vistas más espectaculares del parque nacional que lo rodea. Lo mejor de estas increíbles vistas es contemplar desde arriba el Lough Tay, que da la casualidad de que parece la pinta de Guinness más grande del mundo. ¿Dato curioso? La parte norte de la orilla del lago forma en realidad parte de una finca perteneciente a la familia Guinness.
Hay un increíble sendero de madera de 600 escalones
¿Te sientes en forma, o simplemente quieres bajar esas deliciosas pintas que llevas bebidas? El Spinc Trail, uno de los senderos más populares de Glendalough, tiene más de 600 escalones de madera que llevan hasta un mirador con vistas al Lago Superior. El nombre Spinc viene del irlandés 'An Spinc', que significa colina puntiaguda. Cuando termines el sendero, entenderás el nombre todavía mejor.
Alberga una Torre Redonda de 1000 años de antigüedad
El más famoso de todos los monumentos de Glendalough es la antigua Torre Redonda, que se alza 33 metros sobre el suelo y que muchos consideran una de las torres mejor construidas y más bonitas de Irlanda. Construida por los monjes del monasterio de San Kevin hace casi 1.000 años, la torre se usaba como refugio para los monjes cuando el monasterio sufría ataques. También servía como puesto de vigilancia y como baliza para los monjes y peregrinos que se acercaban a Glendalough desde lejos.
Es el 'Camino a Jerusalén'
Cerca del centro de visitantes de Glendalough encontrarás uno de los pocos laberintos que hay en Irlanda. A lo largo de la historia, laberintos como este han estado muy asociados a la peregrinación, sobre todo en el contexto cristiano. Los cristianos tenían la práctica religiosa de peregrinar a los lugares más sagrados del mundo, y a Jerusalén en particular. Sin embargo, como aquello resultaba demasiado caro, peligroso y a menudo imposible para los irlandeses, una caminata hasta el laberinto de Glendalough se usaba como sustituto digno, y se conocía como el 'Camino a Jerusalén'. Si les valía a ellos, nos vale a nosotros.
Puedes pedir un deseo en la Cruz de San Kevin
¿Sabías que en Glendalough se puede ver una de las cruces altas más grandes e inusuales de Irlanda? Bueno, ahora ya lo sabes. Lo más sorprendente de esta cruz es que está tallada por completo en un único bloque de granito. También es poco habitual porque, a diferencia de la mayoría de las cruces altas irlandesas, no tiene el círculo perforado. Una leyenda local cuenta que quien consiga rodear con los brazos todo el ancho del cuerpo de la cruz verá cumplidos todos sus deseos. Nada se pierde por intentarlo, ¿no?
Moja los pies en Poulanass Waterfall
Cuando ya hayas tenido suficiente de tanto monumento extraño y maravilloso, cruces, piedras mágicas y torres altas en Glendalough, puedes tomarte un respiro de la lección de historia y redescubrir toda la belleza natural que ofrece este parque nacional. Acércate hasta la preciosa Poulanass Waterfall para hacer unas fotos y quizá mojarte los pies en sus aguas heladas y cristalinas. Es mejor hacerlo en verano, para no acabar con congelación.
El último portal monástico que queda en Irlanda
El portal de entrada a la ciudad monástica de Glendalough es el único ejemplo de su tipo que sobrevive en Irlanda. Eso ya debería ser motivo suficiente para visitarlo. De pie ante la entrada, es fácil imaginar las dimensiones completas del portal de acceso al recinto gracias a sus impresionantes restos.
Si ya te hemos convencido de la belleza mítica de Glendalough, ¿por qué no la visitas en una de las excursiones de un día de Wild Rover Tours a Kilkenny, pasando por Glendalough y las Montañas de Wicklow que lo rodean?





