París puede presumir del título de “Ciudad del Amor”, pero no descartes tan rápido a Dublín. Nuestra bella ciudad, cuna de santos y sabios, tiene mucho más que ofrecer a los románticos de lo que parece a simple vista.
1. Paseos a lo Wilde por los parques de Dublín
Oscar Wilde escribió una vez su famosa frase: “Las mujeres están para ser amadas, no comprendidas”. Puede que nunca lleguemos a entender ni a Oscar ni a la mayoría de las mujeres, pero un paseo al atardecer por el parque de St Stephen's Green seguro que no hace daño. Tómate un rato para dar de comer a los patos, admirar los años de trabajo dedicados a cuidar cada parterre y, si hace buen tiempo, plantéate un picnic sobre el césped, todo un clásico entre los dublineses en verano. Cuando termines, acércate a los cercanos Merrion Square Gardens para rendir homenaje al propio señor Wilde.

2. Una visita a San Valentín
Aquí tienes algo que quizá no sabías. La White Friar Street Church, en el centro de Dublín, es de hecho el lugar de descanso final de San Valentín. Las reliquias del santo llegaron a Irlanda como regalo del papa Gregorio XVI al carmelita irlandés John Spratt. Las parejas pueden visitar las reliquias dentro de la iglesia con la esperanza de que el santo bendiga su relación con buena fortuna. Cada 14 de febrero se celebra dentro de la iglesia una “bendición de los anillos” oficial, y se sabe de muchas parejas que se han comprometido allí.
3. Restaurantes románticos en Dublín: cena en The Port House
Aunque es bastante discreto y de precio razonable, The Port House, en South William Street, es uno de los restaurantes más románticos de Dublín. Este local, con aspecto de cueva y lleno de rincones pequeños donde esconderse, está decorado con mucho gusto e iluminado con velas altas dentro de botellas de vino viejas. Una cena a la luz de las velas no es nada nuevo, pero este restaurante sirve algunas de las mejores tapas españolas de Dublín, y todo el mundo sabe que las tapas están para compartir. Unas patatas bravas bien calientes, una buena ración de paella, música española de fondo y una jarra de deliciosa sangría para dos: ¿la receta perfecta para una noche redonda?

4. Un paseo por Love Lane
Situado en el ambiente animado, y a menudo un poco salvaje, del barrio de Temple Bar, Love Lane es un auténtico hallazgo, sobre todo si lo descubres por casualidad. Como todo en Temple Bar, Love Lane está encajado entre tiendas de ropa vintage, locales de moda y pubs llenos de turistas escuchando cualquier cosa menos música irlandesa. El callejón fue diseñado por la artista local Anna Doran y está formado por columnas pintadas de colores vivos y un “mural del amor” con mensajes de cariño en pequeños azulejos de cerámica. Como mínimo, un lugar divertido para hacerte fotos. Aunque las obras de arte van cambiando, el objetivo del proyecto es sacar el arte a la calle de una forma más organizada.

5. Una bici hecha para dos
¿Qué hay más romántico que recorrer el mayor parque urbano de Europa en una bici tándem? Ve a Phoenix Park y alquila uno de sus divertidos tándems en la entrada principal. Durante el recorrido puedes parar en Aras an Uachtaráin, la palaciega residencia del presidente de Irlanda, y en el zoo de Dublín, donde con suerte verás alguna cría de animal adorable (¿te entran ganas de formar una familia?), y terminar el romántico paseo en bici para dos en los encantadores Tea Rooms en medio del parque, que sirven una taza de Lion's Tea de las buenas, además de deliciosos pasteles y tartas caseras. Una combinación perfecta.
6. Un paseo por el muelle de Dun Laoghaire
Aunque muchos rincones de Dublín pueden considerarse románticos, desde los parques y las famosas estatuas hasta un paseo nocturno junto al río Liffey, nada es tan especial como un tranquilo paseo hasta el muelle de Dun Laoghaire. Solo el viaje en tren ya merece la pena, pasando por parte de la costa más pintoresca de Dublín y algunas de sus direcciones más codiciadas. Una vez en Dun Laoghaire, no dejes de parar en la popular Teddy's Ice-cream Shop, en el muelle, donde encontrarás el mejor cucurucho 99 de Dublín. Puedes quedarte a ver las regatas de vela, o simplemente contemplar cómo rompen las olas en la orilla mientras un lugareño con un acordeón desgastado te regala alguna melodía.

7. Noche de cine
Si una noche de cine te suena a cita perfecta, lleva a tu pareja a uno de los dos cines de autor del centro de Dublín. The Lighthouse Cinema, en Smithfield, tiene una decoración muy colorida y proyecta tanto películas nuevas como clásicas. Con un poco de suerte, hasta puede que coincidas con una de sus famosas noches maratón de cine de otra época. Tu segunda opción es visitar el Irish Film Institute, en Temple Bar, perfecto si te apetece ver cine irlandés. También tiene un pequeño restaurante y bar donde cenar tranquilamente en pareja antes de la película, y puedes llevarte las bebidas a la sala. Sí, está permitido.






