Si estás planeando un viaje a Irlanda, pocos itinerarios se saltan una visita a Glendalough. Aquí tienes una lista de cosas que hacer en uno de los lugares más emblemáticos de Irlanda.
Si estás planeando un viaje a Irlanda, pocos itinerarios se saltan una visita a Glendalough. Aunque siempre está lleno de turistas, el tamaño del lugar y la cantidad de cosas que hacer en este antiguo pueblo monástico hacen que no se sienta masificado. Hemos preparado una lista de cosas que hacer en Glendalough para que aproveches al máximo uno de los lugares más emblemáticos de Irlanda.
1. El sitio monástico de Glendalough y el centro de visitantes
Glendalough tiene una historia rica y fascinante, desde que San Kevin se instaló allí como ermitaño, pasando por la construcción del asentamiento monástico, hasta nuestros días. Aunque muchos de los edificios del sitio monástico de Glendalough están en ruinas, el centro de visitantes tiene una maqueta de cómo era la zona cuando era conocida por sus siete iglesias. La torre redonda de Glendalough es todo un icono, y difícil de pasar por alto, ya que es uno de los pocos edificios que se conservan completos. Estas torres se construyeron tan bien porque tenían que resistir los ataques de quienes buscaban saquear los ricos monasterios. Se dice que un grupo vikingo atacó el monasterio el día de Navidad del año 835, así que esta torre llegó a tener uso real.
2. Ruta de senderismo por los lagos Superior e Inferior
El senderismo es una de las actividades más populares en Glendalough, y es una ruta bastante fácil: solo se tarda entre 2 y 4 horas en completar el circuito entero alrededor de los dos lagos. Empezando desde el centro de visitantes, basta con dejar los lagos a tu izquierda e ir subiendo por el circuito. Hay algunas zonas pantanosas, pero se han colocado traviesas de ferrocarril con buen agarre, así que incluso con lluvia el camino se pisa bien. Lleva algo de comer y disfrútalo arriba con unas vistas espectaculares antes de bajar. Si quieres ir sobre seguro, puedes consultar este mapa de la ruta. Lleva bastante agua, porque no hay ningún punto de agua hasta que vuelvas abajo.
3. Comida de pub en Glendalough
Después de la caminata te entrará hambre, o al menos sed, y el pub del Glendalough Hotel, a la entrada del parque, sirve algunos de los mejores platos de pub que vas a encontrar. Es comida tradicional irlandesa sencilla, pero es justo lo que apetece después de la caminata, sobre todo si haces la ruta en los meses más fríos.
4. Exhibición de perros pastores y coger un cordero en brazos
Visita el pueblo de Annamoe, situado al pie de las Montañas de Wicklow, donde tienes la oportunidad única de ver a un pastor trabajar junto a su mejor amigo, el border collie.
El perro, atento a los silbidos del pastor, guía a las ovejas por los campos, a través de puertas y vallas hasta los corrales, y de vuelta por zanjas y entre árboles hasta tus pies. Según la época del año, también podrás coger y dar de comer a un pequeño cordero. Es una experiencia que no te puedes perder, e incluida en nuestra excursión de un día desde Dublín a Kilkenny, las Montañas de Wicklow y Glendalough.
5. Sally Gap y el Lago Guinness
De camino de Dublín a Glendalough, la ruta directa no siempre es la mejor, y si conduces a través de Sally Gap, no querrás volver a tomar la carretera principal nunca más. Es una de las rutas en coche más bonitas de Irlanda, pero ten cuidado, porque las carreteras son estrechas y están llenas de ovejas. Fíjate en Lough Tay, conocido como el Lago Guinness no solo porque pertenece a la familia Guinness, sino por la arena blanca importada en la parte de arriba, pensada para que parezca una gran pinta de Guinness.
6. Destilería de whiskey Glendalough
Este whiskey no es tan antiguo como el propio Glendalough, pero es una de las muchas destilerías irlandesas nuevas que lideran la reciente revolución del whiskey en Irlanda. Sigue siendo una destilería pequeña, así que tiene la ventaja de dejar a los visitantes ver de verdad cómo se elabora el whiskey, en lugar de solo contárselo o mostrárselo en una pantalla. Por supuesto, también ofrecen catas de su whiskey, su ginebra y su poitín (aguardiente casero irlandés) como parte de la visita.
7. Conviértelo en una escapada de fin de semana
Aunque Glendalough merece la pena visitarlo a cualquier hora, si madrugas prácticamente tendrás el lugar para ti solo. La mejor forma de conseguirlo es alojarte en uno de los muchos hoteles, o en el albergue juvenil si vas con presupuesto ajustado. Así te adelantas a los autobuses turísticos que llegan más tarde, y si madrugas de verdad, puedes disfrutar de un amanecer precioso desde lo alto del Lago Superior.
Y ya está. ¿Se nos escapa algo? Cuéntanoslo. ¿Quieres ver con tus propios ojos la maravilla de Glendalough? Apúntate a nuestra excursión de un día, ganadora de varios premios, desde Dublín a Glendalough y el condado de Wicklow, donde verás algunos de los paisajes más bonitos que ofrece Irlanda. Es una visita que no te puedes perder. Reserva tu plaza hoy mismo.





